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Cómo planificar una ruta de esquí de travesía

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Este artículo de Basecamp es una guía sobre cómo planificar una ruta de esquí, para ayudarte en el proceso de toma de decisiones y en la evaluación de la ruta elegida, así como para minimizar los riesgos. Además de la fase de planificación desde casa y de evaluar la situación en persona y a lo largo de cada etapa de la ruta, también analizaremos los factores relacionados con las «condiciones», el «terreno» y las «personas», y la influencia que pueden tener.

Para tener en cuenta y analizar todas las influencias y factores, y sacar las conclusiones correctas, necesitas tener un buen conocimiento de las condiciones meteorológicas y de avalanchas, las características del terreno, las rutas, la dinámica de grupo y el uso del equipo de seguridad. Un enfoque estructurado y unas normas claras evitan errores, minimizan el riesgo y aumentan la seguridad. Por eso, se ha establecido un enfoque estandarizado para la evaluación del riesgo de avalanchas.

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Planificación de rutas y métodos: lo básico

Desde la fase de planificación en casa hasta el momento de esquiar por nieve virgen, el modelo 3x3 de Werner Munter divide todo el proceso de planificación de una ruta en tres pasos distintos (planificación, evaluación local y evaluación individual de la pendiente), a lo largo de los cuales hay que reevaluar constantemente tres factores (condiciones, terreno y personas). La evaluación de estos factores sigue el sistema DCMR (peligro, consecuencias, medidas y riesgo), que se utiliza en cada una de las tres etapas:

  1. Planificación 
  2. Evaluación in situ 
  3. Evaluación individual de la pendiente 

El DCMR (Danger (Peligro), Consecuencias (C), Medidas (M), Riesgo Final (R)) se puede dividir en 4 pasos:

Sistema DCMR

(Danger (Peligro), Consecuencias (C), Medidas (M), Riesgo Final (R))

Para responder a esto, tienes que recabar información sobre el manto de nieve (cualquier capa débil, posibles puntos de inicio y propagación de la fractura) y la pendiente de la ladera. En la fase inicial de planificación, solo hay que fijarse en la pendiente y en el parte de avalanchas, para asegurarte de que la pendiente no se encuentra en la zona de peligro indicada en el parte. Con el método de los 30°, puedes marcar los posibles puntos críticos —sobre todo los tramos más peligrosos de la ruta— según las zonas de peligro identificadas en el parte de avalanchas. A continuación, también se identifican en el mapa todas las laderas a lo largo de la ruta o por encima de ella que tengan una inclinación superior a 30°. Esto es independiente del nivel de peligro de avalanchas. Si una ladera está fuera de las zonas de peligro identificadas en el boletín de avalanchas, esto se puede tener en cuenta a la hora de evaluar la ruta prevista. Si las condiciones son tales que no se espera que se desencadene una avalancha de forma remota, esta información también se puede considerar al evaluar las laderas vecinas a lo largo o por encima de la ruta prevista.

Para calcular las posibles consecuencias de una avalancha en la fase de planificación, hay que examinar el mapa para comprobar el tamaño de las laderas por las que quieres esquiar y si hay barrancos, depresiones, desniveles u otros peligros del terreno que puedan causar problemas de recorrido o provocar un enterramiento más profundo. El espesor de una posible placa de nieve también es un factor a tener en cuenta, ya que te permite evaluar el riesgo de un sepultamiento más profundo. Esto se puede determinar a partir de la descripción del manto de nieve que aparece en el boletín de avalanchas. Debes identificar puntos de reunión seguros y hacer una valoración inicial para ver si las características del terreno obligan a bajar por la pendiente uno por uno.

Se trata de las opciones que tienes a tu disposición para reducir la probabilidad de que se produzca una avalancha. La trayectoria en la pendiente, por ejemplo, es importante para asegurarte de que no se alteren las capas débiles del manto de nieve, lo que podría provocar un alud. El mejor lugar para trazar las huellas puede variar según el tipo de riesgo de avalancha que haya. Mantener distancias de seguridad entre los esquiadores, bajar la pendiente de uno en uno y fijar puntos de reunión seguros también puede ayudar a reducir las consecuencias de una avalancha.

Estos tres aspectos combinados —peligro, consecuencias y medidas— son los que determinan el riesgo. En otras palabras: la probabilidad de que se produzca una avalancha (D = peligro), multiplicada por las consecuencias (C), menos las posibles medidas (M) que se puedan tomar, equivale al nivel de riesgo (R) que debes establecer para poder tomar una decisión. La fórmula pretende ser un marco cualitativo, más que un cálculo matemático, para evaluar el riesgo de avalancha: se tienen en cuenta el peligro de avalancha y las posibles consecuencias, junto con las medidas que se pueden tomar para reducir la exposición y el riesgo. En conjunto, estos factores ayudan a evaluar la situación y facilitan la toma de decisiones informadas. También es importante tener en cuenta la disposición de cada uno a asumir riesgos dentro del grupo, y hablar abiertamente sobre la situación, para que los demás puedan tomar una decisión informada.

Matriz 3x3 según Werner Munter

Paso 1: Planificación

Una buena planificación de la ruta es la clave para que la experiencia en la montaña sea un éxito y ayuda a minimizar los posibles riesgos. Como en esta fase normalmente no contamos con información sobre el terreno real, tenemos que basarnos en los datos de los que disponemos para elegir la zona y la ruta. Además de los mapas y las guías, estos datos son, sobre todo, la previsión meteorológica y el boletín de avalanchas de una región concreta.

¿Qué tiempo ha hecho estos últimos días? 

¿Qué dice la previsión meteorológica para hoy? 

¿Qué nos indican las temperaturas? 

¿Cuál es el nivel de peligro de avalanchas hoy?

Recorrido con alternativas y horario
Decisión: ¿Qué ruta se puede hacer?

European avalanche danger scale

The reported avalanche danger level gives us an initial point of reference and a general overview of regional avalanche risk. On a scale from 1 to 5, the avalanche danger level is indicated according to the following parameters:

The danger level takes into account the probability of an avalanche, the spatial distribution of danger areas, and the expected size and frequency of avalanches.

Variations or combinations of these input variables determine the avalanche danger level. Avalanche risk rises from Level 1 (low), 2 (moderate), 3 (considerable), 4 (high) and 5 (very high) but not in a linear fashion. Avalanche danger usually increases exponentially (i.e. level 3 is not simply one level higher than 2, but possibly twice as high).

Source: https://es.avalanche.report/education/danger-scale

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What type of avalanche problem is present, and how likely is an avalanche today?

The avalanche report data will help focus on the current avalanche problems. Across Europe there are six accepted types of avalanche problem: new snow, wind slab, persistent weak layers, wet snow, gliding snow and avalanche prone situation. These can occur both individually and combined. A description of the danger is always provided alongside for clarity. This provides more detailed information on danger spots, terrain features, wind slab slopes, ridges, gullies, depressions, expected avalanche size, likelihood of release, changes in the avalanche risk within the forecast period etc.

Source: https://lawine-steiermark.at/lagebericht/aktueller-lagebericht-en

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Where are the danger spots today?

The location of danger spots is ascertained through slope aspect (orientation) and elevation information. This allows the orientation and topography of the planned tour as described in the guidebook to be checked again and, if necessary, an alternative tour selected. To recognize danger spots, any crux locations must be marked using the 30° inclination method and then decision-making locations determined along the route. This involves marking on the map all slopes that are steeper than 30° along or above the route and identifying them as potential avalanche terrain. If remote triggering or natural avalanches are not considered likely, this information can also be taken into account when assessing neighboring slopes above the planned route.

In addition to the ‘conditions’ and ‘terrain’ categories, that of ‘people’ is another important one when it comes to planning. Here, we refer to the size of the group and their level of ability (technical and physical), their motivation (a family ski tour or a freeride-oriented tour) and their equipment, which also have a bearing on perception of danger and tour selection. The whole group must also be fully aware of the level of risk and agree on it, and demonstrate adequate risk management abilities.

Once the above steps have been followed and a tour route has been agreed upon, it is a good idea to plot the route, along with any crux or decision-making positions, on a paper map or using an online planning tool like White Risk or Fatmap, so that you can refer to it during the tour.

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Step 2: Assessment on-site

Once you’ve decided on a route, the next step in assessing risk is the on-site assessment. This is where you compare the data from the avalanche bulletin danger level information with the actual conditions in the field. And this is not just done once, but on a ‘rolling’ basis throughout the day, because conditions can quickly change. Weather, terrain, abilities and the group’s condition must also be reassessed continuously. These on-site observations can lead to deciding on an alternative route, or even breaking off the tour. Again, the DCMR system guides this process.

Where the ‘people’ factor is concerned, frank communication is key. Discussing the forecast from the avalanche report, observed conditions, terrain assessment, partner checks (avalanche beacon), and clear communication about measures that can be taken, and personal responsibility are other essential, possibly life-saving elements. This helps promote better knowledge and risk awareness within the group and contributes to informed decision-making and risk reduction.

Imagination = Reality?
Monitor continuously, revise planning if necessary:

1. What is the main problem today? 
2. How serious is it? 
3. Where is it?

Final decision: which tour is possible?
Learn more from our expert, Ben Reuter, about CT and ECT stability tests in a snow profile
Ben shows you how to create a snow profile

Paso 3: Evaluación individual de la pendiente

A lo largo de la ruta de esquí de travesía, cada pendiente debe evaluarse según el sistema DCMR. Es aquí donde se realiza una valoración final de los riesgos, la línea de descenso o la ruta por la pendiente y las medidas de seguridad, incluyendo incluso la decisión de abandonar la ruta. Dependiendo de la experiencia, los conocimientos y las preferencias de cada uno, también hay otras opciones a la hora de tomar decisiones.

Para los esquiadores de travesía con más experiencia que, además de reconocer y entender los patrones básicos del manto de nieve, también tienen algunos conocimientos básicos de análisis de la nieve y son capaces de evaluar la estabilidad del manto, existen otras opciones, como hacer un pozo de nieve o una prueba de estabilidad para evaluar las condiciones actuales de la pendiente.

¿Se ajustan las hipótesis anteriores a la realidad de la pendiente?

¿Nos vamos o no?

Decisión definitiva

La decisión final puede adoptar varias formas:

  • «No ir», si el riesgo es demasiado grande, 
  • Evitarlo, si hay una ruta alternativa más segura cerca, 
  • Minimizar las consecuencias separándonos o esquiando de uno en uno para reducir el impacto, 
  • «Ir», tal y como estaba previsto.

Si se decide «adelante», hay que repasar las tácticas una vez más y ponerse de acuerdo antes de salir. ¿Qué haremos si hay una avalancha? ¿Dónde está el mayor riesgo? ¿Dónde hay puntos adecuados para esperar o reunirse? ¿Dónde terminará la avalancha? ¿Cuántas personas hay en la pendiente? ¿Quién debería esquiar primero? ¿Estáis todos conscientes del riesgo? Pero también: ¿soy capaz de tomar una decisión racional o siento que tengo algo que demostrar? ¿Hay algún «impulsivo» entre nosotros? ¿Tengo el valor suficiente para discrepar del grupo?

Un análisis detallado de las consecuencias de una avalancha es importante para minimizar el riesgo, pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que un problema de avalancha nunca se puede evaluar con certeza absoluta y que la gente comete errores. Cuanto mayores sean las consecuencias, más unánime debe ser la decisión dentro del grupo.

Reflexión

Lo que hemos aprendido de la visita: Reflexiones posteriores

¿Hubo alguna sorpresa? 

¿Qué haría de otra manera la próxima vez?

Aprovecha la experiencia para tu próxima excursión.

Ben Reuter

Ben Reuter es guía de montaña, investigador especializado en nieve y subdirector del servicio de alerta de avalanchas de Météo France, además de embajador de deuter.

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